“ El Señor bajó en la nube y se quedó con Moisés ”
Este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad.
Dios Padre – Hijo – Espíritu, Comunidad perfecta, Comunión de Amor mutuo cuya función es dar vida, y Vida en abundancia.
“La Trinidad Misericordiosa”
Escultura en terracota, obra de la dominica Sor Cáritas Muller.
Esta escultura recoge el misterio trinitario de Dios, y su relación con el ser humano.
“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.” (Ef. 4: 5-6)
Dios Padre, en el círculo a la derecha… …se vuelve hacia nosotros, nos acoge y abraza, oye nuestras súplicas. Está tan cerca que el ser humano puede percibir su aliento.
El salmista del salmo 8 dice << ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?>>
“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios (…) Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad”. (Jn. 1: 1, 14)
En el círculo de la izquierda está el Hijo, que asumiendo nuestra frágil condición, viene a nosotros y nos manifiesta, en el servicio al prójimo, su inmenso amor.
Jesús coge afectuosamente los pies del frágil ser humano. Se inclina ante él, y se agacha reverentemente, como hizo en el lavatorio de los pies. Parece como si oyéramos su voz diciendo << no he venido a ser servido, sino a servir y a dar mi vida por ti>>
“y yo pediré al Padre y les dará otro Paráclito, para que esté con ustedes para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes lo conocen, porque mora con ustedes”. (Jn. 14: 16-17)
Desde arriba, el Espíritu Santo desciende sobre el ser humano en forma de paloma y de llama de fuego para llenar y alentar al ser humano caído con nueva vida.
En el centro, hay una figura humana que nos representa a todos que, con nuestras fragilidades y miserias, nuestros problemas y limitaciones, siempre somos amparados y abarcados por la misericordia divina.
Lectura del evangelio
En el evangelio de este domingo, Jesús se encuentra hablando con Nicodemo. Es casi el final de la conversación, es el momento cumbre donde Jesús revela a Nicodemo lo más grande de la Vida Nueva de la que le ha ido hablando. Escuchemos.
Del evangelio según san Juan (3, 16-18)
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Dios Padre – Hijo – Espíritu, en ti vivimos, nos movemos y existimos.
“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todos, que actúa por todos y está en todos.” (Ef. 4: 5-6)
“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios (…) Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad”. (Jn. 1: 1, 14)
“y yo pediré al Padre y les dará otro Paráclito, para que esté con ustedes para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero ustedes lo conocen, porque mora con ustedes”. (Jn. 14: 16-17)

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