Jornada de Oración y Vida Cristiana (8 noviembre)





Jornada de Oración y Vida Cristiana

Sábado, 8 de noviembre
Lugar: Salón Parroquial de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán – La Laguna

 

9:00 – Acogida

Objetivo: Crear un clima de fraternidad, silencio interior y disponibilidad espiritual.
Contenido:

  • Recepción y bienvenida de los participantes (Nos presentamos).
  • Oración inicial: “Ven, Espíritu Santo”.

Señor Jesús,
Tú que eres la Vida y la Luz del mundo,
acogemos este día como un don de tu amor.
Nos reunimos en tu nombre para aprender a orar,
para descubrir en la oración la fuente de toda esperanza
y el camino que conduce al corazón del Padre.

Enséñanos a vivir nuestra fe con alegría y sencillez,
a servir con humildad y a amar con un corazón puro.
Haz que nuestra oración se convierta en vida,
y que nuestra vida sea una oración constante
por los hermanos que sufren, por los enfermos,
por los moribundos y por las almas del purgatorio.

Danos, Señor, un espíritu de intercesión y consuelo,
que sepamos sostener con nuestra plegaria
a quienes se preparan para tu encuentro eterno.
Que nunca falte en nosotros la confianza
en tu misericordia infinita y en la comunión de los santos.

Virgen María, Madre de la Esperanza,
acógenos bajo tu manto y guíanos hacia tu Hijo.
Que esta jornada renueve en nosotros el deseo de santidad
y el compromiso de vivir como verdaderos testigos de tu amor.

Amén.

  • Breve presentación de la Asociación y del sentido de la jornada.
  • Canto meditativo (por ejemplo, “Nada te turbe” o “Tú has venido a la orilla”).

Nada te turbe,
nada te espante:
quien tiene a Dios lo tiene todo.
La paciencia todo lo alcanza,
y solo Dios basta.

En los momentos de oscuridad,
descansa en su amor fiel.
Confía, alma mía,
que el Señor nunca falla.

Nada te turbe,
nada te espante:
Cristo vive en tu corazón,
y en Él tu alma descansa.

10:00 – Mesa de experiencias: “Vivir la fe en lo cotidiano”

Objetivo: Compartir testimonios y vivencias de fe en la vida diaria, especialmente en el acompañamiento de los enfermos y en la oración por las almas del purgatorio.

Contenido:

  • Tres intervenciones breves (10 min):
    • La oración como fuente de consuelo en la enfermedad.
    • La esperanza cristiana ante la muerte.
    • El valor de interceder por los difuntos: comunión de los santos.
  • Espacio de diálogo y resonancias personales.
  • Conclusión del moderador con una breve síntesis espiritual.

11:00 – Hora Santa

Objetivo: Adorar al Señor presente en la Eucaristía, interceder por los moribundos y las almas del purgatorio, y renovar la vida interior.

Estructura sugerida:

  1. Exposición del Santísimo.
  2. Canto inicial de adoración.
  3. Lectura bíblica: Jn 15, 1-11 (“Permaneced en mi amor”).

«Yo soy la vid verdadera,
y mi Padre es el viñador.
Todo sarmiento que no da fruto en mí, lo corta;
y todo el que da fruto, lo limpia,
para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios
por la palabra que os he hablado.
Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo
si no permanece en la vid,
así tampoco vosotros si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él,
ese da mucho fruto,
porque separados de mí no podéis hacer nada.

Si alguno no permanece en mí,
es arrojado fuera como el sarmiento, y se seca;
luego los recogen, los echan al fuego y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid lo que queráis y se os concederá.

En esto es glorificado mi Padre:
en que deis mucho fruto
y seáis mis discípulos.

Como el Padre me amó, también yo os he amado a vosotros;
permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor,
como yo he guardado los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.

Os he dicho esto
para que mi alegría esté en vosotros,
y vuestra alegría sea plena.»

Palabra del Señor.

  1. Meditación guiada: “La oración que nos une al Corazón de Cristo”.

5.      Silencio orante.

  1. Letanías de intercesión por los moribundos y difuntos.

Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.

 

Jesucristo, Hijo del Dios vivo, que venciste la muerte con tu cruz,
Escúchanos, Señor.

Tú que prometiste al buen ladrón el paraíso,
Acuérdate de todos los que hoy parten de este mundo.

Tú que conoces el dolor de la separación y lloraste ante la tumba de tu amigo Lázaro,
Consuela a los que lloran por sus seres queridos.

Tú que eres el Buen Pastor y das la vida por tus ovejas,
Recoge en tus brazos a los que mueren solos o sin consuelo.

Tú que dijiste: “Yo soy la Resurrección y la Vida”,
Dales, Señor, el descanso eterno.

Tú que ofreciste tu sangre por la salvación de todos,
Purifica a las almas del purgatorio con el fuego de tu amor.

Tú que preparas moradas en la casa del Padre,
Conduce a nuestros difuntos a la plenitud de tu Reino.

Tú que eres la esperanza de los que confían en ti,
Fortalece nuestra fe en la vida eterna.

Tú que has dicho: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”,
Haznos vivir con paz el misterio de la muerte.

Jesús, manso y humilde de corazón,
Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

María, Madre de la Misericordia y Puerta del Cielo,
Ruega por nosotros y por las almas del purgatorio.

Todos los santos de Dios,
Interceded por nosotros ante el trono del Altísimo.

 

Oración final

Señor Jesús,
confiamos en tus manos a todos los que hoy abandonan esta vida.
Que tu misericordia los purifique,
tu amor los abrace
y tu paz los introduzca en la luz eterna.

A nosotros, peregrinos en la fe,
concédenos vivir en gracia,
amar con esperanza
y morir en tu amistad.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

  1. Bendición eucarística.

12:30 – Santa Misa

Objetivo: Culmen de la jornada, acción de gracias y renovación del compromiso cristiano.

Sugerencias litúrgicas:

  • Intención especial: Por los frutos espirituales de la jornada.

 

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