Estar delante de ti, Señor, no hay gloria mayor. Cada jueves volvemos a tu presencia silenciosa, ante el Santísimo, para recordar que todo nace de Ti y a Ti regresa. No venimos con grandes palabras: simplemente queremos permanecer, dejarnos mirar por Ti y poner en tus manos nuestra vida y la vida de tu Iglesia.
Hoy te pedimos especialmente por los sacerdotes y los diáconos. Santifícalos, Señor. Hazlos hombres de oración, servidores humildes, testigos alegres del Evangelio y cercanos a quienes más necesitan consuelo y esperanza. Sostén a quienes están cansados, fortalece a quienes atraviesan dificultades y renueva cada día en todos ellos la alegría de haber respondido a tu llamada.
Y ante Ti pedimos también por las vocaciones sacerdotales. Sigue llamando, Señor, y concede a muchos jóvenes un corazón capaz de escucharte y la valentía necesaria para decirte sí. Que nuestras comunidades sepan acompañar, cuidar y agradecer cada vocación. Porque estar delante de Ti es descubrir, una vez más, que no hay gloria mayor que entregarte la vida y permanecer en tu presencia.
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